
Del cepo al récord
La macroeconomía detrás del nuevo ciclo del campo argentino: una lectura del discurso presidencial en la 138ª Exposición Rural, con foco en producción, precios e inserción comercial.
El presidente Milei, durante su tercer discurso ante la Sociedad Rural, el 26 de julio en Palermo. · Crédito: prensa SRA
En su tercer discurso ante la Sociedad Rural, Javier Milei planteó una tesis: el campo argentino atraviesa un cambio de régimen. Más allá de la adhesión que despierte el mensaje político, hay datos duros que describen un sector que dejó atrás las restricciones y empezó a operar con otra lógica.
El diagnóstico arrancó por el principal lastre, con el argumento de que el control de cambios le quitaba al campo dos tercios de sus ingresos. A eso sumó la baja de aranceles a insumos y maquinarias y un mensaje de fondo: “se viene un campo radicalmente distinto al que conocimos”. El encuadre fue que remover controles y distorsiones de precios provocó una respuesta elástica inmediata en la oferta. En criollo: sacada la traba, el sector produjo.
“Eliminamos el cepo cambiario, el robo más grande que sufría el mercado.” Javier Milei · 138ª Exposición Rural, 26/07/2026
La campaña 2025/2026 alcanzó un récord de superficie sembrada de 40 millones de hectáreas, apenas 3 por ciento más que el año anterior, y una cosecha de 164 millones de toneladas, un 30 por ciento por encima del promedio de la última década, con máximos en maíz (71,5 Mt), trigo (28 Mt) y girasol.

El punto conceptual está en cruzar esos dos números: la superficie creció 3 por ciento, pero la producción saltó 22. Es decir, cada hectárea rindió mucho más. Eso es lo que en economía se llama rendimientos crecientes , y Milei lo puso en el centro: “Producir más con lo mismo es lo que se conoce como rendimientos crecientes y es la pieza que desbloquea el crecimiento económico”. El Gobierno lo atribuye a la recomposición de márgenes, que permitió invertir en tecnología, semilla y fertilización.
El récord de volumen adquiere sentido pleno al cruzarlo con el precio. Argentina es un jugador de peso global: primer exportador mundial de harina y aceite de soja, y relevante en maíz y trigo. Pero es tomadora de precios : coloca su producción en mercados que se fijan en Chicago, no los define. Por eso las cotizaciones internacionales importan tanto como lo que salga del silo.

GRÁFICO 1 · Es además el 3º exportador mundial de maíz (15%) y un jugador relevante en trigo (7%). Fuente: elaboración propia sobre datos de la industria.
Que Argentina pese tanto en estos mercados tiene una consecuencia directa: es de los países que más se beneficiaría de una suba sostenida de precios, porque tiene el volumen para aprovecharla.
Vale poner números al peso real de cada complejo, porque ordena todo el análisis. En 2025 Argentina exportó 87.111 millones de dólares, y los complejos agroindustriales explican cerca de la mitad de ese total.

GRÁFICO 2 · La soja domina; la energía ya es el segundo complejo; la carne, pese a su protagonismo mediático, pesa poco en el total. Fuente: elaboración propia sobre datos del INDEC.
Los cuatro cultivos de la matriz agrícola concentran el grueso de las divisas del agro: el complejo sojero (harina, aceite y poroto) aporta el 24,6 por ciento de todo lo que exporta el país, el maicero un 7,6, el triguero un 4 y el girasol otro 1,6. Juntos, esos cuatro granos rondan el 38 por ciento del total exportado. Es la columna vertebral del ingreso de dólares.
Acá conviene una aclaración que dimensiona bien las cosas. La carne vacuna, pese al enorme protagonismo que tuvo por la cuota estadounidense, representa apenas un 2,3 por ciento de las exportaciones totales, sumada a los cueros. Es un rubro dinámico y de alto valor agregado, pero chico en el total. En contraste, el complejo petrolero-energético ya es el segundo del país, con un 13,5 por ciento, y viene escalando fuerte: creció 135 por ciento desde 2021 y saltó del cuarto al segundo puesto en cuatro años. En términos simples, la energía exporta hoy casi seis veces lo que la carne vacuna.
Este contraste es la clave del esquema fiscal que veremos después. El plan del Gobierno de reemplazar la recaudación de las retenciones al agro con la de energía y minería se apoya justamente en esta tendencia: un complejo energético que crece rápido y ya pesa más que varios rubros agrícolas juntos.
Con ese peso en el mercado, la pregunta es qué se espera que hagan los precios. Una aclaración primero: todas estas proyecciones son de precios internacionales , los que se fijan en Chicago y que Argentina toma como dados. No son precios locales, que además están afectados por las retenciones, un punto sobre el que volvemos enseguida.
Las proyecciones más serias no anticipan un boom, sino una recuperación gradual. La Bolsa de Comercio de Rosario, sobre datos del USDA, proyecta para el trigo una reversión alcista del 4 por ciento en 2026 y otro 4 por ciento en 2027; para el maíz, una leve baja en 2026 y una modesta recuperación en 2027; y para la soja, precios más bien estables. El propio Banco Mundial proyecta cotizaciones agrícolas globales estables o a la baja.

GRÁFICO 3 · Trayectoria proyectada de los precios internacionales (Chicago) de los principales granos argentinos. Fuente: elaboración propia sobre proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario y USDA.
No todos coinciden en que estemos ante un superciclo. Voces del propio sector advierten que la mejora argentina responde más a las buenas condiciones climáticas que a un boom de precios, y que el mercado de granos hoy está más pendiente de sus propios fundamentos, como el nivel de stocks, que del contexto geopolítico.
La conclusión: Argentina tiene la producción y la inserción para capturar plenamente un eventual boom, y ese sería el escenario que más rápido descomprimiría su histórica restricción de dólares. Pero apostar a que el viento de cola llegue sí o sí sería imprudente. El volumen es propio y controlable; el precio internacional, ajeno. Con cosecha récord y precios en recuperación gradual, la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que el agro aportaría más de 36.000 millones de dólares en divisas en 2026 .
Si la cosecha muestra la respuesta de la oferta, la carne muestra con qué velocidad la apertura de un mercado se traduce en resultados. En monto absoluto no es lo más grande, ya que la quintuplicación de la cuota estadounidense representa unos 800 millones de dólares adicionales, pero es el ejemplo más elocuente de reacción inmediata.
“La carne vacuna está viviendo un momento histórico. El mercado de EE.UU. es una máquina de batir récords.” Javier Milei · 138ª Exposición Rural, 26/07/2026
En febrero de 2026 Estados Unidos amplió la cuota de 20.000 a 100.000 toneladas, y las ventas a ese destino más que se duplicaron en valor: pasó de representar el 8 al 25 por ciento del negocio cárnico. La exportación creció un 46 por ciento en valor en los primeros cinco meses.

La contracara la conoce el productor: esa demanda externa empujó el precio local, que subió 73 por ciento interanual, más del doble de la inflación, mientras el consumo interno cayó a su nivel más bajo en dos décadas. Los especialistas matizan: el precio de la carne depende del ciclo ganadero, no solo de las toneladas exportadas, y el nuevo marco opera sobre todo por la previsibilidad, que alentó a los productores a retener hacienda para recomponer el rodeo.
La pieza más novedosa es fiscal. Milei calificó a las retenciones de “aberración” y planteó que el crecimiento de las exportaciones de petróleo, gas y minería reemplace esos ingresos para avanzar hacia su eliminación. El cronograma da previsibilidad:

INFOGRAFÍA · Cronograma anunciado en la Exposición Rural. Fuente: discurso presidencial, 26/07/2026.
Conviene entender por qué esto importa tanto para el productor, más allá del precio internacional. La retención es un impuesto que se descuenta del precio de exportación: si la soja vale 100 afuera y la retención es del 33 por ciento, al productor le quedan 67. Por eso, aun con precios internacionales planchados, bajar la retención sube directamente el precio que efectivamente cobra el productor argentino . Es una mejora de ingreso que no depende de Chicago, sino de una decisión de política interna. Dicho de otro modo: mientras el precio internacional es ajeno y solo se recupera de a poco, la baja de retenciones es una palanca local y concreta sobre la rentabilidad del campo.
El desafío es la secuencia: la baja de retenciones es presente y cierta, mientras la recaudación sustituta de energía y minería es futura y depende de que esas inversiones maduren. La energía ya es el segundo complejo exportador y crece rápido, lo que le da sustento al plan, pero el cruce de esas curvas —lo que se resigna hoy contra lo que ingresa mañana— es la variable crítica. Por eso Milei aclaró que el proceso será gradual para cuidar el equilibrio fiscal.
El discurso enumeró un paquete de reformas para bajar el costo argentino: 16.000 desregulaciones, más de 1.000 dirigidas al campo, entre ellas el fin del Impuesto PAIS, la flexibilización del Senasa y la habilitación de maquinaria usada importada. El RIMI habilita amortización acelerada y devolución de IVA sin monto mínimo; se sumaron la desregulación de warrants para dar liquidez y la llegada de Starlink al ámbito rural, con más de tres millones de usuarios, habilitador de la agricultura de precisión que está detrás de los rendimientos crecientes.
Una aclaración técnica importante: el acuerdo con la EFTA y el acuerdo con la Unión Europea son tratados distintos, aunque complementarios. La EFTA no es la UE. Milei mencionó ambos.

TABLA · Dos tratados distintos y complementarios. Fuente: Cancillería, Bolsa de Comercio de Rosario.
El acuerdo con la UE proyecta llevar las exportaciones argentinas al bloque de 8.641 millones de dólares en 2025 a más de 19.000 millones en diez años, con cuotas para carne, maíz, arroz, aviar y etanol, y compromete a Argentina a no aplicar retenciones a esos envíos desde 2029. El de la EFTA, más chico, mostró apetito inmediato: productores de miel, huevos y arroz llenaron sus cupos en días. La meta que los une es elevar la cobertura de acuerdos comerciales del 20 al 60 por ciento del PBI global.
El caso argentino se está volviendo un experimento observable: qué pasa con la oferta cuando se remueven controles de cambio y de precios. La respuesta elástica que reivindica el Gobierno tiene respaldo en los datos, y los rendimientos crecientes —producir mucho más aumentando poco la superficie— son su mejor evidencia.
El mensaje operativo es de previsibilidad: retenciones con cronograma de baja hasta 2028, mercados abiertos y reglas estables al menos hasta 2027. La oportunidad exportadora en carne y granos es real. La cautela: los márgenes siguen ajustados por costos, y en la carne el ciclo ganadero, no la política, marcará buena parte del precio. El récord está en el silo y en el corral; convertirlo en rentabilidad depende de administrar bien costos y timing de venta.
El interrogante es fiscal y de secuencia: reemplazar la recaudación de retenciones con energía y minería es sólido en el largo plazo, pero exige atravesar una transición donde el ingreso que se resigna es inmediato y el que lo sustituye todavía madura. Los acuerdos comerciales, sobre todo el europeo, funcionan como ancla externa de ese sendero. Su sostenibilidad dependerá de que ese cruce de curvas ocurra sin comprometer el equilibrio fiscal que sostiene la desinflación.
El volumen ya está y la inserción también; falta ver si el precio acompaña, más allá de la recuperación gradual que proyectan los analistas, y si la transición fiscal cierra. El nuevo ciclo del campo es una pieza de una estrategia macro más amplia, y su éxito se medirá en esa articulación.
Exportaciones 2025 y peso de los complejos: INDEC. Energía como segundo complejo (+135% desde 2021): INDEC, Ámbito. Proyecciones de precios internacionales: Bolsa de Comercio de Rosario sobre datos del USDA; Banco Mundial, Commodity Markets Outlook. Divisas del agro 2026 (US$36.000 M): BCR. Cuota de carne de EE.UU. y precios: Cancillería, IPCVA, APEA. Acuerdos Mercosur–UE y EFTA: Cancillería, BCR. Las cifras de producción corresponden a lo expresado en el discurso presidencial del 26/07/2026 y pueden diferir de los datos finales de las bolsas.
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