Analizamos cómo evoluciona la economía argentina en 2026, el comportamiento del EMAE, el empleo, el consumo y las perspectivas para el segundo semestre.

La economía argentina atraviesa una etapa de recuperación desigual durante 2026. Mientras algunos sectores vinculados a las exportaciones continúan mostrando un fuerte crecimiento, buena parte de las actividades relacionadas con el consumo interno, el empleo y el crédito todavía exhiben señales de debilidad.
Los últimos datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), publicado por el INDEC, reflejan un comportamiento irregular de la actividad, con meses de recuperación seguidos por nuevas desaceleraciones. Esta dinámica llevó a distintos economistas a describir el escenario actual como una "economía de dos velocidades", donde conviven sectores que alcanzan niveles récord de producción con otros que aún no logran consolidar su recuperación.
En este artículo analizamos cómo evoluciona la economía argentina en 2026, qué muestran los principales indicadores y cuáles son los desafíos que deberá enfrentar el país para sostener el crecimiento durante la segunda mitad del año.
Actividad económica | Recuperación con altibajos |
Sectores más fuertes | Agro, energía y minería |
Sectores más débiles | Consumo, construcción e industria |
Principal desafío | Recuperar empleo y crédito |
Indicador clave | EMAE (INDEC) |
Luego de una fuerte contracción registrada entre finales de 2023 y comienzos de 2024, la economía mostró una recuperación significativa durante gran parte de 2025. Sin embargo, desde finales del año pasado comenzaron a observarse señales de una desaceleración en el ritmo de crecimiento.
Según distintos analistas, la actividad económica ingresó en una etapa de mayor volatilidad, caracterizada por avances y retrocesos mensuales que dificultan identificar una tendencia sostenida.
Este comportamiento explica por qué muchos economistas utilizan la expresión "economía en serrucho" para describir la evolución reciente del nivel de actividad.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), elaborado por el INDEC, continúa siendo uno de los indicadores más importantes para seguir la evolución de la economía argentina.
Durante los primeros meses de 2026, el índice mostró fuertes variaciones mensuales.
Luego de un comienzo de año más débil, marzo registró una recuperación significativa impulsada principalmente por el sector agropecuario y parte de la industria manufacturera.
Sin embargo, en abril el crecimiento volvió a moderarse, reflejando que la recuperación todavía no logra consolidarse de manera uniforme entre todos los sectores de la economía.
Consultoras privadas ya habían anticipado esa desaceleración, proyectando un menor ritmo de actividad respecto de los meses anteriores.
Uno de los diagnósticos más repetidos por economistas y consultoras privadas es que actualmente conviven dos realidades muy diferentes dentro de la economía argentina.
Las actividades vinculadas a las exportaciones continúan mostrando un desempeño muy superior al promedio.
Entre los sectores con mejores perspectivas aparecen:
Agroindustria.
Energía.
Minería.
Explotación de hidrocarburos.
Economía del conocimiento.
Estas actividades concentran gran parte de las inversiones recientes y continúan beneficiándose del aumento de las exportaciones y del ingreso de divisas.
En contraste, buena parte de las actividades orientadas al mercado interno continúan enfrentando un escenario más complejo.
Entre ellas se destacan:
Comercio minorista.
Construcción.
Industria manufacturera.
Consumo masivo.
Algunos servicios.
Según distintos especialistas, estas actividades todavía se ven condicionadas por la caída del poder adquisitivo, el menor acceso al crédito y una recuperación del consumo más lenta de la esperada.
Más allá de la evolución del PBI y de la actividad agregada, los indicadores laborales continúan siendo uno de los principales focos de atención para los economistas.
Durante los últimos meses se observaron pérdidas de empleo asalariado tanto en el sector privado como en el sector público, mientras que aumentó la cantidad de trabajadores independientes y monotributistas.
Al mismo tiempo, distintos informes muestran que el salario real todavía enfrenta dificultades para recuperar completamente el poder adquisitivo perdido durante los últimos años.
Este contexto explica, en parte, la debilidad que continúa mostrando el consumo interno, especialmente en rubros vinculados a bienes durables y comercio minorista.
Uno de los principales objetivos del Gobierno es que el crédito vuelva a convertirse en un motor del crecimiento económico.
Sin embargo, distintos relevamientos indican que el financiamiento al sector privado continúa operando por debajo de los niveles que muchos analistas consideran necesarios para impulsar una recuperación más amplia del consumo y la inversión.
Además, la evolución de la morosidad y el acceso al financiamiento siguen siendo variables observadas de cerca por bancos, empresas y consultoras privadas.
Uno de los principales debates entre economistas gira en torno a la diferencia entre la mejora de algunos indicadores macroeconómicos y la situación que todavía atraviesan numerosos sectores de la economía real.
Durante los últimos meses, la inflación mostró una desaceleración, el equilibrio fiscal se mantuvo como uno de los pilares del programa económico y el riesgo país alcanzó sus niveles más bajos de los últimos años.
Sin embargo, distintos especialistas sostienen que esos avances todavía no lograron traducirse plenamente en una recuperación del consumo, el empleo y la inversión privada.
Según consultoras privadas, una recuperación sostenida del crédito podría convertirse en uno de los principales motores del crecimiento durante los próximos trimestres.
El acceso al financiamiento resulta determinante para que las familias aumenten el consumo y para que las empresas vuelvan a invertir en producción, infraestructura y contratación de personal.
No obstante, el sistema financiero todavía opera con un nivel de profundidad relativamente bajo y la evolución de la morosidad continúa siendo un factor que sigue de cerca el mercado.
Otra de las observaciones que repiten numerosos economistas es que el crecimiento continúa concentrándose en actividades intensivas en capital, pero con menor capacidad para generar empleo masivo.
Entre ellas aparecen:
Agroindustria.
Vaca Muerta.
Minería.
Energía.
Economía del conocimiento.
Si bien estos sectores aportan exportaciones, inversiones y generación de divisas, distintos analistas consideran que todavía no alcanzan para impulsar una recuperación generalizada del mercado interno.
Aunque existen diferencias entre las distintas consultoras, la mayoría coincide en algunos puntos considerados fundamentales para fortalecer el crecimiento durante la segunda mitad de 2026.
Una expansión del financiamiento podría favorecer tanto el consumo como la inversión privada, especialmente si continúa el proceso de desaceleración inflacionaria.
Una mejora sostenida de los salarios reales aparece como otro de los factores necesarios para fortalecer la demanda interna y consolidar la actividad económica.
Los especialistas también destacan la importancia de acelerar proyectos vinculados a infraestructura, energía, minería y sectores exportadores que permitan ampliar la capacidad productiva del país.
Además del aporte histórico del agro, distintas consultoras consideran que Vaca Muerta, la minería, la economía del conocimiento y otros sectores exportadores podrían adquirir un mayor protagonismo en los próximos años.
Las expectativas de los analistas continúan siendo heterogéneas.
Algunas entidades financieras consideran que la combinación de menor inflación, recuperación gradual del salario real y una mejora del crédito podría favorecer una aceleración de la actividad durante la segunda mitad del año.
Otras consultoras, en cambio, sostienen que el crecimiento continuará siendo moderado y dependerá en gran medida del comportamiento del consumo interno y de la inversión privada.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central mantiene una proyección de crecimiento económico para 2026, aunque también anticipa que el mercado laboral seguirá enfrentando desafíos importantes.
Más allá del escenario base, los especialistas identifican distintos factores que podrían afectar el ritmo de recuperación de la economía.
Una desaceleración del crédito mayor a la prevista.
Un contexto internacional menos favorable para los mercados emergentes.
Mayor volatilidad cambiaria.
Una recuperación más lenta del consumo interno.
Cambios en las condiciones financieras internacionales.
Al mismo tiempo, factores externos como la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos, los precios internacionales de las materias primas y el contexto geopolítico también podrían influir sobre la economía argentina durante los próximos meses.
La economía argentina transita una etapa de transición en la que conviven señales de estabilización macroeconómica con una recuperación todavía desigual entre los distintos sectores productivos.
Mientras las actividades vinculadas a las exportaciones continúan liderando el crecimiento, el consumo interno, el empleo y el crédito todavía muestran un desempeño más moderado.
El desafío para los próximos meses será lograr que la mejora de variables como la inflación, las reservas y el equilibrio fiscal se traduzca en una recuperación más amplia de la actividad económica y del bienestar de los hogares.
La evolución del crédito, el poder adquisitivo, la inversión privada y el contexto internacional serán algunos de los factores que determinarán si la economía logra consolidar una etapa de crecimiento más sostenida durante la segunda mitad de 2026.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) es un indicador elaborado por el INDEC que mide la evolución de la actividad económica y anticipa el comportamiento del Producto Bruto Interno (PBI).
Porque algunos sectores, como el agro, la energía y la minería, muestran un fuerte crecimiento, mientras que actividades vinculadas al consumo interno, la construcción y parte de la industria todavía presentan dificultades.
Los economistas destacan la importancia de una mayor expansión del crédito, la recuperación del salario real, el crecimiento de la inversión privada y una mejora sostenida del consumo.
Entre los principales desafíos aparecen la evolución del crédito, el contexto internacional, la estabilidad cambiaria, el mercado laboral y la capacidad de sostener el crecimiento de la inversión.
La mayoría de las consultoras espera que la economía continúe creciendo durante 2026, aunque con diferencias importantes entre sectores y un ritmo de recuperación que todavía dependerá de múltiples factores internos y externos.
Fuente: Elaborado a partir de datos del INDEC, Banco Central de la República Argentina, Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), informes de consultoras privadas y análisis publicados por especialistas en economía.
Aviso legal: Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y no constituye una recomendación financiera ni económica. Las proyecciones mencionadas pueden modificarse según la evolución de la economía y las condiciones del mercado.
Descargo · La información de esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoramiento financiero, legal ni de inversión. Verificá con un profesional antes de tomar decisiones.
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