Cómo preparar una entrevista, qué historia contar y qué errores evitar cuando hay que dar una mala noticia.

Multitud, la fábrica de contenidos que fundaron hace cinco años la periodista Cristina Mahne y sus socios Marysol Antón y Leandro Africano, trabaja con empresas, organizaciones y pymes en tres frentes: media training, storytelling y comunicación de crisis. Sus claves parten de una idea: las organizaciones que mejor comunican suelen ser las que menos improvisan.
Suena el teléfono y un periodista quiere entrevistar al fundador porque la empresa lanzó un producto, abrió una planta o consiguió una inversión. Del otro lado aparecen las dudas: qué decir, cuánto contar, qué pasa si llega una pregunta incómoda. Esa charla puede ser una oportunidad enorme o una ocasión desperdiciada.

"Después de miles de entrevistas, aprendí que los CEOs no suelen dividirse entre los que hablan bien y los que hablan mal, sino entre los que llegan habiendo pensado qué quieren contar y los que descubren lo que piensan mientras responden".
— Cristina Mahne, cofundadora de Multitud
Prepararse no es leer un discurso de memoria. Es tener claros los mensajes principales, conocer las fortalezas, identificar los temas sensibles y saber traducir lo técnico en ideas simples.
Prepararse baja la ansiedad. Quien sabe qué quiere transmitir deja de buscar la frase perfecta y puede concentrarse en conversar.
Comunicar se aprende. No es un talento natural que se tiene o no, sino una habilidad que mejora con método, práctica y preparación.
La segunda clave es elegir y preparar a quien habla. Conocer el negocio y saber representarlo en público son habilidades distintas.

"Hay una diferencia enorme entre ocupar un cargo y convertirse en vocero. El cargo lo otorga un organigrama. La condición de portavoz, en cambio, se construye con preparación, conocimiento y, sobre todo, con la capacidad de generar confianza".
— Marysol Antón, cofundadora de Multitud
Cuando un medio pide una entrevista, la pregunta no es quién está disponible, sino quién es la persona indicada para explicar lo que está pasando. Los medios no buscan discursos perfectos: buscan personas que respondan con honestidad, conozcan el tema y transmitan una idea con simpleza.
Las novedades que quedan en la memoria no son las más grandes ni las más caras, sino las que tienen una historia detrás.
Las compañías más recordadas casi nunca empiezan hablando de lo que venden. Hablan de por qué existen, de quiénes las fundaron o del problema que quisieron resolver. Una pregunta sirve para empezar: si un cliente tuviera que describir a la empresa en una sola anécdota, ¿cuál elegiría?
Desde adentro, cualquier lanzamiento parece enorme. Pero quien recibe el mensaje se pregunta por qué debería interesarle. Una novedad no siempre es una noticia.
La historia puede estar en el problema que resuelve el producto, en la tendencia que anticipa o en cómo nació la idea. Y la comunicación no termina el día de la salida: hay un antes, un durante y un después, con los primeros resultados o las historias de quienes ya lo usan.
La misma lógica sirve para generar agenda propia sin esperar a que llame un medio: tener temas para columnas en LinkedIn, para un encuentro con clientes o para fortalecer la marca empleadora.

"Cuando una empresa sólo habla de sí misma, hace publicidad. Cuando, en cambio, conecta lo que hace con una conversación que ya existe, genera interés. Y si consigue instalar un tema, capitalizó una inquietud de la audiencia que no tenía hasta entonces cómo ser canalizada".
— Leandro Africano, cofundador de Multitud
En los momentos difíciles hay errores que se repiten:
Esperar demasiado en lugar de tomar la iniciativa.
Hablar cuando los rumores ya ocuparon el lugar de la información.
Delegar la conversación más difícil en alguien que no puede responder preguntas.
Esconderse detrás de un comunicado frío para evitar el contacto personal.
Un consumidor publica a primera hora un video criticando a una empresa y se viraliza. Al mediodía, adentro, nadie sabe qué hacer y la decisión es esperar. A la noche ya es tarde.
El silencio también comunica. Puede transmitir desinterés, desorganización, falta de liderazgo o miedo. Esperar para reunir información es válido, pero alcanza con un mensaje breve que diga que la empresa está analizando lo ocurrido y que va a ampliar cuando tenga los datos.
La última clave es anticiparse: construir un relato verdadero sobre quiénes son y qué valores sostienen, antes de que llegue la crisis.
"Los momentos de calma son el único tiempo disponible para construir la confianza que algún día hará falta".
— Cristina Mahne, cofundadora de Multitud
Multitud es una fábrica de contenidos fundada hace cinco años por Cristina Mahne, Marysol Antón y Leandro Africano. Trabaja con grandes compañías, organizaciones de la sociedad civil y pymes, y según la empresa sus clientes ya son decenas.

Los tres son periodistas. Marysol Antón es además moderadora y creadora de contenidos; Leandro Africano, docente y creador de contenidos, y Cristina Mahne, editora y creadora de contenidos.
Da capacitaciones teóricas y prácticas en media training, storytelling, oratoria y comunicación de crisis, virtuales o presenciales, individuales o grupales. También produce contenidos corporativos por encargo: ghostwriting de libros, columnas para LinkedIn, artículos web, podcasts, streamings y cápsulas audiovisuales para redes sociales, además de moderar eventos y gestionar invitados.
Cada trabajo se presupuesta a medida. La empresa cuenta con equipos propios de filmación, acuerdos con estudios de grabación y capacidad para viajar al interior del país.
¿Te sirvió esta nota? Compartila con alguien que esté emprendiendo.

1 de octubre de 2026

28 de octubre de 2026

20 de octubre de 2026
Todavía no hay comentarios. Sé el primero en dejar uno.
Iniciá sesión para dejar un comentario.