Luka Levandovsky la creó junto a Tomás Deyá. Ya la probaron 200 personas y en diciembre se lanza al público general con una distribución estratégica.

El análisis de sangre llega por mail. El estudio que te hiciste en el hospital queda en el portal del hospital. Las recetas y las órdenes terminan como fotos perdidas en el celular. Y todavía hay laboratorios que entregan los resultados en papel.

Cuando alguien necesita uno de esos papeles, empieza la búsqueda. Para resolver eso nació Salutia, una plataforma argentina que junta toda la información de salud de una persona en un mismo lugar y la analiza con inteligencia artificial.
Salutia funciona como tu historia médica en el bolsillo: está disponible donde sea que estés, ya sea en una guardia, en una consulta con un médico nuevo o de viaje en otro país. Y el usuario puede compartirla con quien necesite, cuando lo necesite, de manera segura.
"Toda esa información es valiosa para la consulta, valiosa para emergencias, valiosa para empezar a pensar tu salud un poco desde otro lado", contó Luka Levandovsky, cofundador de Salutia, en diálogo con Emprende Argentino.
La idea no salió de un estudio de mercado. Salió de la vida diaria de Levandovsky, que convive con diabetes tipo 1 desde hace más de tres años.
Eso significa estudios frecuentes, controles, órdenes, recetas e insumos. Y, cada vez que cambia algo, explicarle todo de nuevo a otra persona: a un médico nuevo, a una guardia o a un profesional en otro país.
En esa rutina, Levandovsky vio dos problemas. El primero es el desorden: la carga mental y el tiempo que se pierde buscando un resultado que está en un mail, en un portal o en un cajón. El segundo es que toda esa información, que podría servir para cuidarse mejor, queda desaprovechada.
De esa frustración personal salió la pregunta que dio origen a Salutia: si toda la historia de salud de una persona pudiera estar ordenada en un solo lugar, ¿qué más se podría hacer con ella?
Salutia no reemplaza a los médicos ni busca hacerlo. Queremos que cada persona llegue a la consulta con su información ordenada y entendiendo más sobre sí misma.
Luka Levandovsky, cofundador de Salutia

El usuario carga sus estudios, recetas, órdenes y certificados, con una foto, un PDF o un link. Todo queda guardado en una sección llamada Nube, ordenado por fecha y con un buscador.
Sobre esa información trabaja Salu, el motor de inteligencia artificial de la plataforma. Analiza los documentos y le devuelve a la persona pequeños insights para que pueda tomar acción: por ejemplo, qué valores de un análisis conviene revisar y qué significan.

Además, la plataforma arma una historia médica en orden, con cada consulta, receta y medicación, y una agenda con turnos, controles y recordatorios para tomar los remedios.
La empresa resume el valor del producto con una prueba simple. Si le preguntás a cualquier persona dónde está su último estudio, cuál fue su último valor de colesterol o cómo evolucionó en los últimos cinco años, en general no lo sabe o tarda mucho en responder. Con Salutia, según la compañía, esas tres preguntas se responden en menos de 10 segundos.

Más allá del producto, Salutia quiere cambiar una creencia: que no se puede hacer nada con la propia salud y que los estudios y el seguimiento importan poco. Su eslogan, "vida potenciada", resume esa idea.
"Hay un movimiento cultural muy fuerte alrededor del bienestar, y está buenísimo: los wearables, el ejercicio, la alimentación. Sumando los estudios, las órdenes y tu evolución médica, Salutia viene a motivar y acompañar ese camino", explicó Levandovsky.
Para él, a ese movimiento le falta una pata: "incorporar la dimensión más clínica que tiene la salud: los análisis de laboratorio, los estudios y el seguimiento médico".

Son dos. Levandovsky es CEO y cofundador. Tomás Deyá es CPO, cofundador y el perfil técnico del equipo.
El equipo trabaja junto a médicos profesionales en el desarrollo del producto, para que la información y los insights que entrega la plataforma tengan sustento clínico.
Para desarrollar la primera versión levantaron una ronda friends & family con inversores cercanos. Con eso terminaron el producto mínimo viable (MVP) y lo probaron con 200 personas que respondían al perfil de usuario que buscan.
Con esas primeras métricas de uso y el feedback de los usuarios, hoy ajustan la plataforma bajo una premisa: construirla desde y para la gente.
El desafío de esta etapa es pasar de un producto que funciona a uno que escale. Hay muchos productos veloces "que son súper interesantes para validar el market fit, pero no son escalables a largo plazo", explica Levandovsky. Por eso, dice, tienen un equipo dedicado a convertir Salutia "en algo escalable y no solo un producto lindo".
El primer paso es sumar laboratorios asociados. Salutia está cerrando los primeros acuerdos para que los resultados de los estudios lleguen directo a la cuenta de cada usuario, sin pasar por el mail ni por el papel.
El segundo es la distribución de Salutia Pro, la versión completa de la plataforma. Desde diciembre o enero, Salutia Pro se distribuirá a través de líderes de opinión, clínicas, médicos y portales de beneficios, para que muchas personas puedan acceder a la totalidad de la plataforma sin una inversión económica inicial.
"Nuestros próximos pasos son seguir mejorando y escalando el producto para que cada vez Salutia sea una solución más intuitiva e inteligente"
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