
Entre julio y agosto, la economía argentina encadenó señales cada vez más difíciles de ignorar: la industria metalúrgica cayó 6,1% interanual, la construcción retrocedió y el propio Citibank admitió que es "probable" que el tercer trimestre cierre en terreno negativo, lo que configuraría técnicamente una recesión. El propio FMI, que recién terminó su tercera revisión del programa, puso el tema sobre la mesa.
Durante los primeros ocho meses de 2026, la actividad económica acumuló una contracción de entre 5,6% y 7,9%, según la fuente y el indicador utilizado.
El EMAE de julio cayó 2,9% frente a junio y 1,4% interanual, la baja mensual más pronunciada desde la pandemia.
8 de las 15 ramas de actividad relevadas por el INDEC retrocedieron frente a julio de 2025; comercio (-5,1%) e industria manufacturera (-4,6%) explicaron la mayor parte de la caída.
La producción metalúrgica (Adimra) cayó 6,1% interanual en agosto y 3,9% frente a julio.
La inversión cayó 5,4% interanual en agosto, acumulando diez meses consecutivos de retroceso.
El riesgo país llegó a los 628 puntos básicos, su nivel más alto en seis meses.
JP Morgan recortó su proyección de crecimiento para 2026 de 2,7% a 1,5% y anticipó una contracción anualizada del 4% para el tercer trimestre.
Citibank, en cambio, proyecta una recuperación en el cuarto trimestre y sostiene que 2026 será el segundo año consecutivo de crecimiento de la actividad.
Antes de entrar en los números, conviene aclarar la definición: se considera que una economía entra en recesión técnica cuando el PBI desestacionalizado —es decir, ajustado por los patrones estacionales habituales— cae durante dos trimestres consecutivos. El segundo trimestre de 2026 ya cerró en terreno negativo, con una caída de 0,6% frente al primero. La duda que recorre a todo el mercado desde entonces es si el tercer trimestre (julio, agosto y septiembre) repetirá ese signo negativo, lo que confirmaría la recesión técnica.
El dato de julio no ayudó a despejar esa duda: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que elabora el INDEC cayó 2,9% frente a junio en la medición desestacionalizada, la baja mensual más pronunciada desde la pandemia de coronavirus, y dejó al índice en su nivel más bajo desde marzo. Según el cálculo de distintos economistas privados, para evitar que el tercer trimestre cierre por debajo del segundo, la actividad necesitaría crecer cerca de 6% acumulado entre agosto y septiembre, un salto que la mayoría de los analistas consultados califica de muy improbable dado el punto de partida.
En una entrevista con Infobae en Vivo, Ricardo Dessy, economista y director de Citibank para el cono sur de América Latina, planteó una lectura particular sobre lo que refleja la suba reciente del riesgo país: una suerte de "no te creo" del mercado frente al discurso oficial. Dessy admitió abiertamente la posibilidad de que la economía ingrese en una recesión técnica: "Es probable que el tercer trimestre dé con variación negativa y eso técnicamente conforma una recesión", sostuvo.
Sin embargo, el economista fue cuidadoso en diferenciar ese escenario de corto plazo de un diagnóstico más estructural. Según explicó, se trataría de una recesión técnica acotada, no de una recesión vinculada a la ausencia de un proyecto económico de fondo, y anticipó que Citi espera cierta recuperación durante el cuarto trimestre. "Creemos que este va a ser el segundo año consecutivo de crecimiento de la actividad y creemos que el año que viene también va a haber crecimiento", afirmó, en una lectura bastante más optimista que la de otros bancos internacionales sobre el mismo fenómeno.
Para explicar la volatilidad que atraviesa a la economía argentina, Dessy recurrió a una analogía estadística: "Argentina tiene un desvío estándar muy alto. Es la diferencia de lo que puede ocurrir con respecto a un valor esperado (...) En Argentina se combate con la percepción de que todo puede ocurrir". Es, en otras palabras, una forma de decir que la incertidumbre sobre el rumbo de la economía argentina es estructuralmente mayor que en otros países, lo que explica en parte por qué el mercado le exige una prima de riesgo más alta incluso cuando los indicadores de corto plazo no son dramáticamente negativos.
La lectura relativamente moderada de Citi contrasta con la de JP Morgan, que fue mucho más tajante en su revisión. El banco estadounidense recortó su proyección de crecimiento para la Argentina en 2026 de 2,7% a apenas 1,5%, y anticipó una contracción anualizada del 4% para el tercer trimestre, tras la fuerte caída de julio. Los economistas de la consultora Outlier coincidieron con ese diagnóstico más pesimista: Federico González Rouco planteó que, con el dato de actividad de julio ya conocido, es "muy difícil que la economía no entre en recesión técnica", mientras que su propio equipo anticipó una recesión técnica para el segundo y el tercer trimestre de 2026, con un posible rebote parcial en agosto que no alcanzaría para revertir la tendencia de fondo.
Mientras se espera la confirmación oficial del tercer trimestre, los indicadores sectoriales de agosto ya anticipan parte del resultado. Según el informe mensual de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la producción del sector cayó 6,1% interanual en agosto y retrocedió otro 3,9% frente a julio. El propio informe de la Unión Industrial Argentina (UIA) remarcó que los indicadores adelantados de agosto, sin estacionalidad, también mostraron bajas: los despachos de cemento cayeron 5% y el Índice Construya (venta de insumos para la construcción) retrocedió 3%.
El dato de la inversión completa un panorama que, según coinciden distintos análisis, resulta más preocupante que el de la actividad en sí: en agosto cayó 5,4% interanual, acumulando diez meses consecutivos de retrocesos. Durante los primeros ocho meses de 2026, la contracción acumulada de la inversión llegó al 7,9%, con bajas tanto en la construcción como en la adquisición de maquinaria y equipos —un indicador que suele anticipar, con varios meses de rezago, el comportamiento futuro de la actividad y el empleo—.
El contexto de esta discusión no es menor: todo esto ocurre en simultáneo con la tercera revisión del programa que el FMI mantiene con la Argentina, cuya misión técnica —encabezada por Joyce Wong— concluyó su trabajo en Buenos Aires el martes 30 de septiembre, tras diez días de reuniones con el equipo económico, incluido el ministro Luis Caputo. El organismo ratificó su respaldo al programa de ajuste, pero remarcó la necesidad de "extender el crecimiento a más sectores", una forma diplomática de señalar el mismo diagnóstico de "economía de dos velocidades" que vienen marcando otros organismos y bancos internacionales en las últimas semanas.
La aprobación definitiva de la revisión por parte del Directorio Ejecutivo del FMI habilitaría un nuevo desembolso de aproximadamente US$900 millones, que se destinaría a reforzar las reservas del Banco Central tras el pago de US$800 millones que la Argentina realizó al propio organismo el viernes anterior. En materia de reservas, el Gobierno viene mostrando un cumplimiento holgado: la meta de acumulación neta para 2026 estaba fijada en US$8.000 millones, y estimaciones de la consultora Analytica ubican al Banco Central por encima de ese objetivo, en torno a los US$9.000 millones. El punto más complicado, según el propio FMI remarcó, sigue siendo el cumplimiento de la meta fiscal de superávit primario del 1,4% del PBI para 2026.
¿Argentina está en recesión técnica? Todavía no está confirmado. El segundo trimestre de 2026 ya cerró con una caída de 0,6% del PBI desestacionalizado; la confirmación de una recesión técnica depende de si el tercer trimestre (julio-septiembre) también cierra en terreno negativo, algo que distintos bancos y consultoras consideran probable.
¿Qué dijo Citibank sobre la recesión técnica? Ricardo Dessy, director de Citibank para el cono sur de América Latina, admitió que es probable que el tercer trimestre cierre negativo, pero diferenció ese escenario de una recesión estructural y proyectó una recuperación de la actividad para el cuarto trimestre de 2026.
¿Cuánto cayó la inversión en Argentina en 2026? La inversión acumuló una contracción de 7,9% en los primeros ocho meses de 2026, con diez meses consecutivos de retroceso interanual hasta agosto, afectando tanto a la construcción como a la compra de maquinaria y equipos.
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