
El índice que elabora JP Morgan encadenó este viernes su décima suba consecutiva y llegó a un máximo intradiario de 628 puntos básicos, un nivel que no se veía desde el 30 de marzo. En dos meses y medio, la prima de riesgo argentina subió casi 40%, un movimiento que ya empieza a tener consecuencias muy concretas sobre cómo financia sus vencimientos el propio Tesoro.
El riesgo país tocó un máximo intradiario de 628 puntos básicos este viernes 25 de septiembre, el nivel más alto desde el 30 de marzo.
El indicador encadenó 10 ruedas consecutivas al alza.
El piso de 2026 se había registrado el 7 de julio, en 403 puntos. Desde entonces, la suba acumulada ronda el 50% (unos 200 puntos básicos adicionales).
Solo en la semana del 22 al 25 de septiembre, el índice pasó de 555 a más de 600 puntos, un salto de más de 40 unidades en cuatro ruedas.
Por tercera vez consecutiva, el Tesoro saldrá a refinanciar deuda sin colocar nuevos títulos en dólares, con una nueva operación prevista para el próximo lunes.
El rendimiento del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años llegó a 5,1% anual, su nivel más alto desde 2007, lo que encarece el financiamiento de todos los mercados emergentes por igual.
A diferencia de otros episodios de tensión cambiaria, esta vez no hay un solo disparador claro: los analistas de mercado coinciden en que se trata de una combinación de factores externos e internos que se retroalimentan entre sí.
1. La suba de tasas en Estados Unidos. La Reserva Federal retomó un sendero de suba de su tasa de referencia por la persistencia de la inflación norteamericana, y el rendimiento del bono a 10 años llegó a 5,1% anual, un nivel que no se veía desde 2007. Tasas más altas en EE.UU. encarecen automáticamente el financiamiento de todo el mundo emergente, Argentina incluida, más allá de sus propios fundamentos.
2. Dudas sobre el financiamiento de los próximos vencimientos. El mercado empezó a poner el foco en 2027, año en el que la Argentina necesita divisas por más de US$21.000 millones para pagar deuda soberana a acreedores privados y organismos multilaterales, en un contexto en el que el propio Gobierno descarta, por ahora, volver a emitir deuda en los mercados internacionales.
3. Menores compras de reservas. El repunte del riesgo país coincide con un bimestre agosto-septiembre de bajo ritmo comprador del Banco Central: según cálculos privados, la entidad viene acumulando apenas unos USD 13 millones diarios en septiembre, muy lejos de los ritmos de compra de meses anteriores. Eso reduce la capacidad de pago de vencimientos futuros que el mercado le atribuye al país.
4. Actividad económica débil y tensión social. La preocupación no es solo financiera: la caída de la actividad en rubros de mano de obra intensiva —construcción, industria, consumo— y el repunte de la pobreza (32,3% en el primer semestre de 2026, según el INDEC) alimentan la inquietud de los inversores sobre la sostenibilidad social del ajuste, sobre todo si eso termina afectando las chances de reelección de Javier Milei en 2027.
5. El propio calendario electoral. Como resumió un analista de mercado citado por Infobae, "hay un aumento del riesgo país propio de nuestro país que se diferencia del resto del mundo", en un contexto donde "ha comenzado la campaña electoral y como esta economía no tracciona la probabilidad de reelección de Milei hay expectativa de cambio de rumbo", con toda la incertidumbre que eso conlleva para quien tiene que decidir hoy si le presta dinero a la Argentina a varios años de plazo.
Vale la pena dimensionar la velocidad del movimiento. El 7 de julio de 2026, el riesgo país había tocado su piso del año: 403 puntos básicos, el nivel más bajo de toda la gestión de Milei hasta ese momento. Apenas diez semanas y media después, el indicador casi se duplicó en términos de distancia respecto de ese piso —de 403 a 628 puntos, un salto de más de 220 unidades—, en un recorrido que, según distintos informes, todavía no encuentra techo claro.
El propio ritmo de la suba llama la atención de los operadores: no se trata de un salto por un evento puntual, sino de una escalada sostenida, rueda tras rueda, que ya lleva diez jornadas consecutivas en alza, algo poco habitual incluso en un mercado tan volátil como el argentino.
Más allá de la discusión sobre las causas, la suba del riesgo país ya tiene una consecuencia tangible y medible: por tercera vez consecutiva, el Tesoro Nacional saldrá a refinanciar sus vencimientos de deuda sin colocar títulos nuevos en dólares, una operación programada para el próximo lunes. En la práctica, esto significa que, con el riesgo país en los niveles actuales, emitir deuda nueva en moneda dura resultaría demasiado caro —o directamente inviable en las condiciones que el mercado está dispuesto a ofrecer—, por lo que el equipo económico opta por renovar lo que vence sin sumar instrumentos adicionales.
Este dato conecta directamente con lo que el propio ministro Luis Caputo había planteado en julio, cuando presentó el programa financiero 2026-2027 y definió que "salir a los mercados es una opción, no un objetivo". En aquel momento, la primera oferta que había recibido el equipo económico para una colocación a diez años rondaba el 12,5% anual; con el riesgo país en la zona de los 600 puntos, cualquier eventual salida a mercados hoy implicaría una tasa todavía más elevada, lo que refuerza la decisión oficial de mantenerse al margen del financiamiento voluntario internacional por el momento.
El presente contraste con las expectativas que el propio mercado llegó a manejar meses atrás. El titular de JP Morgan para la región, Facundo Gómez Minujín, había planteado en su momento que si Milei es reelecto "la Argentina se convertirá en investment grade", una perspectiva que en ese entonces ya estaba parcialmente descontada en el precio de los bonos. La suba actual del riesgo país sugiere que el mercado empezó a revisar esa expectativa a la baja, o al menos a exigir una prima mayor por la incertidumbre que representa el camino hasta las elecciones de octubre de 2027.
Para tener una referencia: un país alcanza la categoría de "grado de inversión" cuando las calificadoras internacionales consideran que su capacidad de pago es sólida y de bajo riesgo, algo que históricamente coincide con niveles de riesgo país muy por debajo de los 300 puntos básicos —la Argentina, en su mejor momento de 2026, llegó a acercarse a esa zona (403 puntos en julio), pero hoy volvió a alejarse de manera considerable.
¿A cuánto llegó el riesgo país argentino en septiembre de 2026? El 25 de septiembre tocó un máximo intradiario de 628 puntos básicos, el nivel más alto desde el 30 de marzo de 2026, tras encadenar diez ruedas consecutivas de subas.
¿Por qué sube el riesgo país argentino? Los analistas identifican cinco factores principales: la suba de tasas de interés en Estados Unidos, dudas sobre el financiamiento de los vencimientos de deuda de 2027, un menor ritmo de compra de reservas por parte del BCRA, la debilidad de la actividad económica y la incertidumbre asociada al calendario electoral de 2027.
¿Qué consecuencia concreta tiene la suba del riesgo país para el Gobierno? Con el riesgo país en estos niveles, el costo de emitir deuda nueva en dólares resulta muy elevado, por lo que el Tesoro viene refinanciando sus vencimientos sin colocar títulos adicionales, algo que ya ocurrió por tercera vez consecutiva.
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