
La sorpresiva victoria de Flávio Bolsonaro sobre Lula da Silva en la primera vuelta brasileña no solo disparó al real y a las acciones de Brasil: también desató un rally en los activos argentinos que llevó al riesgo país de 655 a 573 puntos básicos en apenas tres ruedas. Según varias sociedades de bolsa, el efecto contagio podría convertir a la Argentina en "el próximo trade" de la región.
Resumen: el impacto en números
El EWZ, el ETF que replica acciones brasileñas en Wall Street, trepó 12,5% tras el resultado electoral del 4 de octubre.
El real brasileño se apreció más de 4,4% frente al dólar.
El riesgo país argentino, elaborado por JP Morgan, venía de un máximo de 655 puntos básicos el viernes 2 de octubre y cayó hasta 573 puntos el martes 6, una baja acumulada de 82 unidades en tres ruedas.
El S&P Merval subió 3,7% el lunes 5 de octubre, y acumuló otro 1% el martes, hasta los 2.896.853 puntos.
Entre los ADR argentinos en Wall Street se destacaron Mercado Libre (+9,6%), Banco Francés (+7,7%) y Banco Supervielle (+7,6%) el lunes.
El BCRA retomó el ritmo comprador: adquirió US$369 millones en la semana y se acerca a los US$15.000 millones acumulados en 2026.
El mecanismo detrás de este movimiento no es nuevo, pero pocas veces se vio con tanta claridad como en esta ocasión. Según el economista Luis Varela, si se tuviera que repartir la incidencia de los distintos factores sobre los mercados en el primer lunes de octubre, "el 80% tuvo que ver con la sorpresiva ventaja que logró Flávio Bolsonaro sobre Lula da Silva" y apenas "el 20% estuvo ligado a tasas de interés largas de EE.UU.". Es decir: el factor político brasileño pesó cuatro veces más que la propia dinámica de tasas globales que venía presionando a los mercados emergentes en las semanas previas.
La lógica de fondo es la que ya veníamos señalando en la previa electoral: Brasil es la principal economía de la región y concentra buena parte de los flujos de capital que los grandes fondos internacionales destinan a América Latina como bloque.
Cuando mejora el humor sobre Brasil, una porción de ese capital adicional también se redirige hacia los otros mercados de la región, Argentina incluida, en lo que los operadores denominan "efecto contagio" o "efecto derrame" regional.
El recorrido del riesgo país en los días posteriores a la elección resulta elocuente. El viernes 2 de octubre, el indicador había tocado un máximo de 655 puntos básicos, su nivel más alto en diez meses.
Tras el resultado electoral del domingo, la primera reacción llegó el lunes 5: el índice se desplomó 56 unidades hasta los 599 puntos, impulsado por una suba de 3,7% del Merval y mejoras de hasta 10% en los ADR y acciones argentinas que cotizan en Nueva York. El martes 6, el riesgo país perforó la barrera de los 600 puntos por primera vez en varios días y cerró en 573 puntos, con una nueva caída de 26 unidades.
En total, entre el viernes y el martes, el riesgo país argentino acumuló una baja de 82 puntos básicos —una reducción de más del 12%—, un movimiento que en circunstancias normales podría llevar varias semanas de noticias favorables consecutivas, y que en este caso se concentró en apenas tres ruedas de operaciones.
Distintas sociedades de bolsa y agentes de liquidación y compensación (ALyC) empezaron a sostener públicamente la hipótesis de que el resultado brasileño podría transformarse en un catalizador para una recomposición más amplia de los activos argentinos.
Desde la firma Grit Capital plantearon que una eventual presidencia de Bolsonaro en Brasil "también sería favorable para Milei", en la medida en que ambos mandatarios comparten una orientación política e ideológica similar, lo que podría traducirse en una mayor coordinación bilateral en materia comercial y de política exterior regional.
El argumento que más repiten los operadores de mesa es directo: "Si el contexto global acompaña, Argentina podría ser el próximo trade de LatAm".
La idea de fondo es que, tras meses de descuento por parte de los inversores internacionales respecto de los activos de la región, Brasil pasó a ocupar el centro del radar global gracias a la sorpresa electoral, y ese protagonismo podría extenderse hacia los activos argentinos en las próximas semanas, sobre todo considerando que octubre es, estadísticamente, el mes de mejor desempeño histórico para el Merval.
Aunque el factor Bolsonaro explicó la mayor parte del movimiento, el otro 20% que menciona Varela también jugó un papel relevante: una pausa en la escalada de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos —que venían de tocar máximos de 24 años— ayudó a destrabar el apetito por activos de riesgo en general, incluidos los mercados emergentes.
Esa combinación de factores —alivio político regional más una pausa en la suba de tasas globales— es la que permitió que el rally de los activos argentinos se sostuviera durante más de una rueda, en lugar de ser un repunte efímero de un solo día.
En paralelo a la recomposición de los activos financieros, el Banco Central retomó un ritmo de compras más firme en el mercado cambiario: adquirió US$369 millones durante la semana posterior a la elección brasileña, lo que lo acerca a los US$15.000 millones acumulados en lo que va de 2026, muy por encima del piso de US$10.000 millones comprometido en el marco del programa con el FMI. Las reservas internacionales brutas, por su parte, treparon a US$49.123 millones, con un aporte adicional de la suba del precio del oro.
Pese al entusiasmo de estas ruedas, los propios analistas de mercado se encargaron de poner paños fríos sobre las expectativas de mediano plazo. Con el riesgo país en 573 puntos, la Argentina sigue estando "muy lejos de los 350 puntos que se necesitarían como para tener acceso a los mercados voluntarios de crédito internacional", según remarcó el propio Varela.
La mejora reciente, en otras palabras, es significativa en términos relativos —y bienvenida después de varias semanas de deterioro sostenido—, pero todavía deja a la Argentina lejos del umbral que le permitiría volver a financiarse en los mercados internacionales de deuda en condiciones favorables.
Con la definición final de la elección brasileña todavía pendiente —Bolsonaro y Lula se enfrentarán en segunda vuelta el 25 de octubre—, el mercado argentino quedó, de hecho, con un nuevo calendario político ajeno que seguirá de cerca en las próximas semanas.
Si las encuestas de cara al balotaje confirman la ventaja que Bolsonaro mostró en la primera vuelta, es probable que el "efecto derrame" sobre los activos argentinos continúe o incluso se profundice; si, en cambio, Lula logra revertir el resultado, la pregunta que queda abierta es si ese "trade" que hoy entusiasma a los analistas de la city porteña podría revertirse con la misma velocidad con la que se construyó.
¿Por qué bajó tanto el riesgo país argentino tras la elección de Brasil? Porque el triunfo de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta generó un fuerte optimismo de los inversores internacionales sobre la región en su conjunto, lo que derivó en un "efecto contagio" sobre los activos argentinos, llevando al riesgo país de 655 a 573 puntos básicos en tres ruedas.
¿Qué es el EWZ y por qué subió tanto? Es un ETF (fondo cotizado) que replica el desempeño de las principales acciones brasileñas en Wall Street. Subió 12,5% tras el resultado electoral, reflejando el optimismo del mercado sobre un eventual gobierno de Bolsonaro.
¿La Argentina ya puede volver a emitir deuda en los mercados internacionales? No. Pese a la mejora reciente, el riesgo país en 573 puntos sigue muy lejos de los 350 puntos que los analistas consideran necesarios para un regreso en condiciones favorables a los mercados voluntarios de crédito.
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