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Robots humanoides: cuánto falta para que empiecen a trabajar entre nosotros

Tesla, Figure, Unitree y otras compañías están acelerando el desarrollo de robots capaces de caminar, manipular objetos y aprender nuevas tareas.

Juan Faure Santamarina5 de octubre de 2026 · 6 min de lectura
  • Los primeros robots ya están trabajando
  • La inteligencia artificial está cambiando cómo aprenden
  • La carrera por producirlos en masa
  • El hogar es mucho más difícil que una fábrica
  • Por qué tienen forma humana
  • Todavía estamos al principio
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Durante décadas, los robots industriales estuvieron diseñados para hacer una tarea específica.

Un brazo robótico puede soldar una pieza miles de veces con enorme precisión, pero normalmente necesita trabajar en un entorno preparado especialmente para esa función.

Los robots humanoides intentan resolver un problema diferente: moverse y trabajar en lugares diseñados para personas.

Fábricas, depósitos, comercios e incluso hogares ya cuentan con puertas, escaleras, estanterías, herramientas y objetos adaptados al cuerpo humano. En lugar de rediseñar esos espacios para las máquinas, la industria busca construir máquinas capaces de adaptarse a ellos.

Los avances recientes en inteligencia artificial están acelerando esa posibilidad.

Los primeros robots ya están trabajando

La industria todavía es pequeña, pero ya dejó atrás la etapa de los prototipos exclusivamente de laboratorio.

Según datos de la International Federation of Robotics citados por Reuters, alrededor de 7.000 robots humanoides fueron vendidos en 2025 para aplicaciones industriales y servicios profesionales. La cifra continúa siendo mínima frente a los cientos de miles de robots industriales instalados cada año, pero representa uno de los primeros registros concretos del nacimiento de este mercado.

Uno de los casos más avanzados es el de Figure.

Su robot Figure 02 trabajó durante meses dentro de una planta de BMW en Carolina del Sur. Según la compañía, acumuló más de 1.250 horas de funcionamiento, manipuló más de 90.000 piezas y participó en la producción de más de 30.000 vehículos.

La nueva generación, Figure 03, ya volvió a la misma fábrica para realizar tareas logísticas más complejas.

El robot debe seleccionar piezas que no siempre aparecen exactamente en la misma posición, manipularlas, desplazarse mientras trabaja y corregir sus movimientos en tiempo real.

Eso es especialmente importante porque uno de los grandes desafíos de la robótica siempre fue trabajar fuera de ambientes perfectamente controlados.

La inteligencia artificial está cambiando cómo aprenden

La principal diferencia entre esta nueva generación y muchos robots tradicionales está en el software.

Durante años, una máquina industrial necesitaba ser programada específicamente para repetir determinados movimientos.

Los nuevos robots utilizan modelos de inteligencia artificial capaces de procesar información visual y transformarla en acciones físicas.

Figure llama a su sistema Helix.

Su versión más reciente puede controlar simultáneamente piernas, brazos, manos y equilibrio utilizando información proveniente de cámaras y sensores. En septiembre, la compañía mostró Helix 2.5 realizando tareas dentro de 30 hogares diferentes sin haber sido entrenado específicamente en cada uno de ellos.

La meta es que un robot pueda aprender conceptos generales y aplicarlos en lugares nuevos.

Una persona no necesita volver a aprender completamente cómo levantar una caja cada vez que entra a una habitación diferente.

Para que los humanoides sean realmente útiles a gran escala, necesitan acercarse a esa capacidad de adaptación.

La carrera por producirlos en masa

Otro desafío importante es fabricar estos robots a un costo razonable.

Figure inauguró una planta denominada BotQ y asegura haber aumentado su producción de un Figure 03 por día a uno por hora. Hasta abril de 2026 había fabricado más de 350 unidades de esta generación.

Tesla tiene ambiciones todavía mayores.

La compañía informó a inversores que Optimus Gen 3 fue diseñado específicamente pensando en producción masiva y que pretende comenzar su fabricación antes de que termine 2026. Tesla plantea eventualmente alcanzar una capacidad anual de un millón de robots, aunque se trata de un objetivo futuro y no de una producción actualmente alcanzada.

China también está avanzando rápidamente.

Unitree presentó este año modelos de inteligencia artificial destinados a sus robots humanoides y ya está probándolos dentro de su propia fábrica para participar en tareas relacionadas con la fabricación de otros robots.

La capacidad industrial china puede terminar siendo especialmente relevante. El país cuenta con una enorme cadena de proveedores de motores, baterías, sensores y componentes electrónicos que puede facilitar la reducción de costos.

El hogar es mucho más difícil que una fábrica

Ver un robot doblando ropa o acomodando una habitación puede dar la impresión de que estamos cerca de tener humanoides trabajando en cualquier casa.

La realidad es más compleja.

Una fábrica puede controlar buena parte del entorno.

Un hogar cambia constantemente.

Hay ropa en diferentes lugares, objetos frágiles, personas caminando, mascotas, muebles distintos y miles de situaciones que un robot nunca encontró antes.

Figure mostró este año robots capaces de ordenar habitaciones, manipular objetos y realizar tareas domésticas durante varios minutos sin intervención humana.

Son avances relevantes, pero todavía no equivalen a un robot capaz de trabajar durante todo el día en cualquier vivienda sin supervisión.

La confiabilidad sigue siendo uno de los principales obstáculos.

Una máquina que funciona correctamente nueve de cada diez veces puede parecer impresionante en una demostración. Para trabajar todos los días en una fábrica o una casa, ese nivel puede ser insuficiente.

Por qué tienen forma humana

También aparece una pregunta bastante lógica: si queremos automatizar una fábrica, ¿por qué construir un robot con piernas, brazos y manos?

La respuesta está principalmente en la infraestructura que ya existe.

Nuestro mundo fue construido alrededor del cuerpo humano.

Las puertas tienen una determinada altura.

Las herramientas están diseñadas para nuestras manos.

Los depósitos utilizan estanterías accesibles para personas.

Las fábricas tienen pasillos y estaciones de trabajo humanas.

Un robot humanoide podría utilizar gran parte de esa infraestructura sin necesidad de modificarla.

La ventaja no está necesariamente en que dos piernas sean siempre la mejor forma de moverse.

Está en construir una máquina suficientemente general como para realizar muchas tareas distintas dentro de espacios que ya existen.

Todavía estamos al principio

La velocidad del desarrollo puede hacer parecer que millones de robots humanoides están a punto de incorporarse al mercado laboral.

Los números actuales muestran una realidad más moderada.

Los aproximadamente 7.000 humanoides vendidos durante 2025 representan una fracción mínima del mercado global de robótica, y una parte importante fue adquirida para investigación y desarrollo en lugar de trabajo comercial cotidiano.

Incluso China, donde el entusiasmo por el sector es enorme, empezó recientemente a aumentar el escrutinio sobre las compañías de robótica ante preocupaciones por valuaciones elevadas y proyectos que todavía necesitan demostrar demanda comercial real.

La tecnología avanza rápido, pero todavía tiene que demostrar confiabilidad, autonomía, seguridad y costos suficientemente bajos.

Lo relevante es que algunos de esos robots ya salieron del laboratorio.

Ya trabajan dentro de fábricas.

Ya participan en operaciones logísticas.

Ya están siendo producidos en cantidades crecientes.

Y cada nueva generación depende menos de movimientos programados previamente y más de sistemas de inteligencia artificial capaces de interpretar el entorno y adaptarse.

El próximo gran salto de la IA podría no ocurrir solamente dentro de una computadora.

Podría ocurrir cuando los modelos que hoy generan texto, imágenes y código empiecen también a interactuar de forma confiable con el mundo físico.

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