Cuánto termina cada uno, cuánto rinde descontando la inflación y a partir de qué inflación mensual conviene el UVA. Arranca con la mejor tasa del mercado hoy y el último dato del INDEC; los dos se pueden cambiar.
Con 1,9% de inflación mensual (5,7% en el período), el plazo fijo tradicional termina con $532,24 más.
$1.060.410,96
$1.059.878,72
Punto de empate: con estas tasas, el UVA le gana al tradicional si la inflación mensual promedio de los próximos 90 días supera el 1,92%. Por debajo, conviene el tradicional.
Interés simple, sin impuestos. La UVA sigue al CER con rezago, así que el ajuste real puede diferir.
El tradicional paga una tasa fija: sabés desde el principio cuántos pesos vas a tener. El UVA ajusta el capital por la inflación y le suma una tasa chica: no sabés cuántos pesos vas a tener, pero sí que no vas a perder contra la inflación. La cuenta que decide es una sola: si la inflación del período supera la tasa fija, gana el UVA. La calculadora te da ese umbral en inflación mensual, que es como se publica el dato, para que lo compares con lo que esperás.
Es un plazo fijo cuyo capital se ajusta por la UVA, la unidad que sigue a la inflación a través del CER, y que encima paga una tasa chica (el mínimo es 1% anual). Si la inflación sube, el capital sube con ella. Exige un mínimo de 90 días y, en la versión precancelable, se puede retirar a partir de los 30 con una tasa menor.
Depende de la inflación que venga durante el plazo. El tradicional paga una tasa fija conocida; el UVA paga la inflación más 1%. Si la inflación mensual promedio del período supera el punto de empate que calcula esta herramienta, gana el UVA; si queda por debajo, gana el tradicional. Por eso el dato clave no es la tasa de hoy sino la inflación esperada.
La calculadora arranca con el último dato mensual publicado por el INDEC y lo proyecta constante durante el plazo. Es un supuesto, no un pronóstico: si esperás que la inflación baje o suba, cambiá el número y mirá cómo se mueve el resultado.
Cuánto ganás o perdés en poder de compra, descontada la inflación del período. Un plazo fijo puede terminar con más pesos y aun así perder contra la inflación. El UVA, por construcción, rinde en términos reales aproximadamente su tasa (1% anual); el tradicional rinde en términos reales la diferencia entre su TNA y la inflación.
Sigue al CER, que se calcula con el IPC del INDEC pero con unos 45 días de rezago: la UVA de hoy refleja la inflación de hace un mes y medio. En plazos cortos esa diferencia puede pesar; en plazos largos se diluye.
Para personas humanas, los intereses de plazos fijos en pesos en bancos argentinos están exentos de Ganancias, tanto en el tradicional como en el UVA. Esta calculadora no descuenta impuestos ni comisiones.
El plazo fijo UVA te cubre de la inflación a cambio de inmovilizar la plata más tiempo que uno tradicional. Conviene cuando creés que la inflación va a superar a la tasa fija.
Para un negocio, la clave es el plazo: solo tiene sentido con dinero que seguro no vas a necesitar para capital de trabajo durante esos meses.
Simulación orientativa con interés simple, sin impuestos ni comisiones. La inflación futura es un supuesto que cargás vos; la UVA sigue al CER con rezago, así que el ajuste real difiere del proyectado. Las tasas cambian: confirmá con tu banco. No es asesoramiento financiero.