
Mientras el riesgo país soberano argentino escala a máximos del año, el CEO de Citi Argentina, Federico Elewaut, sostiene que el apetito internacional por el riesgo corporativo local va en sentido contrario: según su testimonio, hay inversores dispuestos a comprar deuda de empresas argentinas a plazos de hasta 10 años, y anticipa nuevas salidas a bolsa en el corto plazo. La paradoja exige una lectura cuidadosa.
Federico Elewaut, CEO de Citi Argentina, afirma que inversores internacionales ya compran deuda corporativa argentina a plazos de hasta 10 años.
El banco anticipa nuevas salidas a bolsa de empresas locales y trabaja actualmente con compañías que evalúan ese camino.
Según Elewaut, algunos de los grandes proyectos de inversión en danza en la Argentina —vinculados a energía y minería— "están mirando 15, 20, 30 años" de horizonte.
En paralelo, los bonos soberanos argentinos siguen rindiendo por encima del 10% anual, un nivel que el propio ejecutivo considera incompatible con una estrategia sustentable de endeudamiento público.
Elewaut sostiene que, en el contexto actual, resulta más conveniente financiarse a través de organismos multilaterales que salir a los mercados internacionales de deuda soberana.
En lo que va de 2026, las empresas argentinas colocaron bonos por casi US$3.000 millones, superando los niveles de los primeros años de la gestión de Mauricio Macri, según datos previos del propio banco.
El testimonio de Elewaut llega en un momento particularmente llamativo: la misma semana en que el riesgo país argentino tocaba máximos de 2026 (641 puntos básicos) y el Merval encadenaba seis ruedas consecutivas de caídas, el CEO de uno de los principales bancos internacionales con operaciones en el país sostenía que el apetito por el riesgo corporativo argentino —es decir, el de las empresas, no el del Estado— seguía en expansión, al punto de que algunos inversores ya estarían dispuestos a comprometer capital a 10 años de plazo.
Esta aparente contradicción tiene una explicación técnica: el riesgo soberano y el riesgo corporativo, aunque están correlacionados, no son lo mismo. Una empresa exportadora con ingresos en dólares, activos productivos concretos y un modelo de negocio verificable puede resultar, para ciertos inversores, un crédito más confiable que la propia deuda del Estado argentino, con su historial de reestructuraciones y defaults. Es, en cierto sentido, la misma lógica que explica por qué distintas provincias y empresas argentinas lograron colocar deuda en los mercados internacionales incluso en momentos en los que el propio Tesoro Nacional optaba por no hacerlo.
Uno de los conceptos centrales que planteó Elewaut tiene que ver con el tipo de inversión que, según su lectura, está llegando hoy a la Argentina: no se trata de capital especulativo de corto plazo, sino de proyectos con horizontes de maduración muy largos. "Estos proyectos están mirando 15, 20, 30 años", sostuvo el ejecutivo, en referencia a las grandes inversiones en marcha vinculadas a energía —Vaca Muerta, GNL— y minería —litio, cobre y otros minerales críticos—, sectores que por su propia naturaleza requieren compromisos de capital de muy largo plazo antes de empezar a generar retornos.
Esa lógica de largo plazo es, según el propio Elewaut, la que explicaría por qué algunos inversores institucionales estarían dispuestos a tomar riesgo argentino a 10 años en el segmento corporativo, pese a la volatilidad de corto plazo que sigue mostrando el mercado soberano. El CEO de Citi anticipó además que la actividad de las empresas locales en los mercados internacionales debería seguir creciendo a medida que avancen estos grandes proyectos de inversión, y confirmó que el banco ya trabaja con varias compañías que evalúan la posibilidad de realizar una salida a bolsa (IPO) en el corto o mediano plazo.
El contraste se vuelve todavía más marcado cuando se mira el otro lado de la ecuación: la deuda soberana. Según remarcó el propio Elewaut en una entrevista reciente en el marco del 62° Coloquio de IDEA, los bonos argentinos siguen rindiendo por encima del 10% anual, un nivel que calificó como incompatible con una estrategia de endeudamiento sustentable para el país. "La Argentina tiene que poder endeudarse a tasas mucho más bajas que esas, y hoy tiene acceso a tasas más bajas con otros mecanismos, como los multilaterales", sostuvo, en línea con la estrategia que el propio equipo económico viene sosteniendo desde julio, cuando el ministro Luis Caputo definió que "salir a los mercados es una opción, no un objetivo" para el financiamiento del Tesoro.
Pese a ese diagnóstico de corto plazo, Elewaut se mostró optimista sobre el mediano plazo: consideró que la Argentina "volverá en algún momento" al mercado internacional de deuda soberana, aunque evitó comprometerse con una fecha concreta, en lo que describió como "un año de transición para consolidar un proceso de largo plazo".
La aparente paradoja entre un riesgo soberano en máximos y un apetito corporativo en expansión puede leerse, en realidad, como dos caras de la misma moneda. Mientras el riesgo país soberano reacciona de forma casi inmediata a cada noticia de corto plazo —una suba de tasas en Estados Unidos, un dato de actividad económica flojo, una encuesta electoral—, las decisiones de inversión corporativa de largo plazo, como las que describe Elewaut, responden a un cálculo distinto: la expectativa de que, más allá de la volatilidad de los próximos meses, los fundamentos estructurales del país —recursos naturales, marco regulatorio del RIGI, orden fiscal— sostengan el valor de esas inversiones durante las próximas dos o tres décadas.
Queda para el mercado, de todos modos, la pregunta de fondo que atraviesa toda esta discusión: si esa confianza de largo plazo en el segmento corporativo terminará, con el correr de los años, derramando sobre una mejora sostenida del riesgo soberano, o si ambos mercados seguirán moviéndose, al menos por un tiempo más, con lógicas relativamente desacopladas.
¿Qué dijo Citi sobre la deuda corporativa argentina? El CEO de Citi Argentina, Federico Elewaut, afirmó que inversores internacionales ya compran deuda de empresas argentinas a plazos de hasta 10 años, y anticipó nuevas salidas a bolsa de compañías locales en el corto plazo.
¿Por qué el riesgo corporativo argentino genera más confianza que el soberano? Porque una empresa con ingresos en dólares y activos productivos concretos puede resultar, para ciertos inversores, un crédito más confiable que la deuda del Estado argentino, que arrastra un historial de reestructuraciones y defaults que el mercado sigue teniendo en cuenta.
¿Cuánto rinden hoy los bonos soberanos argentinos? Según Federico Elewaut, los bonos soberanos argentinos rinden por encima del 10% anual, un nivel que el propio ejecutivo considera demasiado alto para que el país vuelva a financiarse en los mercados internacionales de deuda en el corto plazo.
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