Agustín Ziback, Ignacio Weigandt y Julián Rosso lanzaron VOY A CBA desde Santa Rosa de Calamuchita: el turista cuenta qué busca y los alojamientos le hacen propuestas. Ya suman 108 alojamientos y no cobran comisión.

Era la Oktoberfest de 2025 y, una semana antes, unos viajeros cancelaron su estadía en el complejo de cabañas de la familia de Agustín Ziback, en Santa Rosa de Calamuchita. Tenía lugar libre y ningún sitio donde ofrecerlo, salvo sus redes sociales.
"Teníamos libres unas fechas con mis papás, y lo único que nos quedaba hacer en ese momento era sentarnos y esperar que los turistas vengan. Y eso me dio bronca", le contó Agustín a Emprende Argentino.
De esa bronca salió VOY A CBA, la plataforma que lanzó el 1 de agosto de 2026 con dos amigos, Ignacio Weigandt y Julián Rosso. La idea da vuelta la búsqueda: el turista pide lo que necesita y los alojamientos lo van a buscar.
El primer esbozo era una vidriera para ofrecer fechas libres, que todavía existe en la sección de ofertas. El cambio de fondo llegó en el verano, mirando a su papá responder consulta tras consulta.
Se me ocurrió la idea de eliminarlas por completo, ¿cómo? Tardó un poco de tiempo, hasta que llegué a la idea de ver una lista de turistas que quieren viajar a la localidad que está tu complejo. Y que el alojamiento se ofrezca a ellos.
Agustín Ziback, cofundador de VOY A CBA
Esa lista terminó siendo la Solicitud de Viaje. El turista cuenta qué busca, la plataforma filtra y el pedido les llega a los alojamientos que ofrecen eso. Cada viajero recibe, en promedio, entre cuatro y cinco propuestas.
El problema lo veían en sus casas: horas perdidas en consultas que no llegaban a nada. «Tan fácil y ante nuestras narices todo el tiempo», dicen sobre la solución.
Los tres crecieron entre cabañas en Santa Rosa, donde viven hoy. La familia de Agustín tiene Quimé Quipán; la de Ignacio, Cantares del Río, y la de Julián, Posta el Atardecer.
Nacho, como le dicen a Ignacio, odiaba ir de chico: sus padres atendían las cabañas los domingos, su día de disfrute. Hoy ama el negocio. Agustín iba feliz porque ahí vivían sus abuelos. Juli vivió toda su vida en ellas.
Agustín (27) e Ignacio (26) son amigos de la infancia; a Julián (25) lo conocieron en la adolescencia. Ninguno había emprendido antes. Nacho no estaba convencido con la idea: se la llevó una semana a pensar, hasta que le encantó.
Faltaba quien se ocupara del back, y la primera opción fue Juli. «Una vez que lo llamamos y lo charlamos con él pasó a ser un proyecto en serio», recuerda Agustín.
Hoy Julián, ingeniero en sistemas que también trabaja en Mercado Libre, programa. Ignacio, analista de sistemas, diseña. Agustín habla con los dueños y maneja las redes y los números.
Mientras se armaba la página, Agustín salió a tocar puertas. Nadie atendía: la mayoría de los dueños no vive en sus complejos y era temporada baja. Después bombardearon los WhatsApp de alojamientos de toda la provincia, hasta que se los bloqueaban.
No dicen con cuánta plata arrancaron, pero aseguran que no fue mucha. Agustín había estudiado fotografía y ofrecieron una «pre-suscripción»: por $80.000, un año en la plataforma más las fotos del alojamiento.
El primero que se sumó sin ser de sus familias fue un hombre mayor de Santa Rosa que quería fotos de sus cabañas para Facebook. Hoy es uno de sus mejores clientes.
El día anterior al lanzamiento tuvieron una publicidad del actor Damián De Santo y pasaron de 2.000 a 18.000 seguidores en dos días. El primer día entraron más de 2.500 usuarios.
Se les cayeron las cuentas de mail con las que verificaban usuarios, superaron el millón de entradas y tuvieron que pagar Vercel mucho antes de lo planeado. «Fue caótico», resume Agustín. Después llegaron las notas en InfoNegocios, Canal 10 y República de Córdoba.
VOY A CBA no cobra comisiones. Los alojamientos pagan un precio fijo: un año en la plataforma cuesta lo que vale, en promedio, una noche de alojamiento en Córdoba.
Tampoco es una subasta, aclaran. «En el precio los turistas pueden llegar a excederse, pero a la vez también los alojamientos». A los anfitriones los verifican y, si no cumplen lo que prometieron sobre la seña, reciben una sanción dentro de la plataforma.
El momento más difícil llegó hace unos días. Los primeros planes, que venían con un mes de regalo, empezaron a vencer y no se renovaban. La razón: las reservas no llegaban tanto como las solicitudes.
Fue un momento que nos bajó al suelo, porque vivíamos un poco engañados con la tremenda cantidad de personas que estaban usando la página. El problema era que no se estaba convirtiendo en dinero para los alojamientos.
Agustín Ziback, cofundador de VOY A CBA
Atendieron a dueños bastante enojados, les pidieron paciencia y les regalaron meses gratis. También sumaron un botón para que el viajero, si quiere, reciba avisos por WhatsApp o lo contacten los alojamientos.
Lo venían evitando por miedo a ser invasivos. "¿Y si ellos quieren que los invadan? ¿Cuál es el problema?", se preguntaron.
Hoy tienen 108 alojamientos y recibieron 5.004 solicitudes de viaje. Siguen siendo solo ellos tres, aunque están por contratar, y esperan que la plataforma se sostenga sola en menos de un año.
Agustín está en la incubadora Xponential buscando inversión para el año que viene, cuando también planean llegar a otras provincias. Mientras, discuten la app: él quiere que no te retenga, porque "es para vivir de experiencias que son sin el celular". Ignacio y Julián piensan distinto.
Les preguntamos qué le dirían a alguien que creció viendo un problema en el negocio de su familia y piensa que se podría hacer distinto.
Que le dé para adelante. Con cualquier cosa. Lo que más cuesta es el primer paso, pero lo bueno es que una vez que se hace cuesta más volver para atrás que seguir para adelante. Así que no le va a quedar otra que seguir y seguir.
Agustín Ziback, cofundador de VOY A CBA
¿Te sirvió esta nota? Compartila con alguien que esté emprendiendo.

20 de octubre de 2026

20 de octubre de 2026

20 de octubre de 2026
Todavía no hay comentarios. Sé el primero en dejar uno.
Iniciá sesión para dejar un comentario.